Cómo la Literatura y el Cine te Enseñan a Hacer Música

La literatura y el cine tienen varias cosas en común, entre ellas el storytelling.

Un novela nos cuenta una historia, una película también y, hasta bien bien poco, la música en las películas hacía lo mismo.

En el momento en que un tema atraviesa toda una película sin desarrollarse se anula su curva dramática; en E.T vamos escuchando fragmentos del tema, pequeñas células melódicas, hasta que escuchamos el tema completo. En el Batman de Elfmann, escuchábamos el tema y variaciones no sólo en la melodía sino en el propio background. Sin embargo, el Batman de Zimmer suena igual la primera vez que se nos presenta en la película y la última. Sólo hay un par de cambios armónicos que expliqué en este video, pero no hay desarrollo, no hay cambio; no hay historia.

Para aprender cómo contar una historia, cómo establecer una narrativa, podemos recurrir no sólo a bandas sonoras que la posean, sino a dos artes distintos; la literatura y el cine. Dos artes unidos que, sumados a un tercero, la música, pueden crear un mundo concreto y definido para cada film.

Distintas variaciones temáticas que no sean sólo cambios de volumen o cambios de orquestación; inversiones, rotaciones, adaptaciones modales, secuencias, modulaciones, elasticidad melódica, fragmentación y un largo etcétera de técnicas de desarrollo melódico están a nuestra disposición.

Muchos maestros, siguiendo el esquema de inicio, nudo y desenlace, guardan la versión más potente del tema para casi el final de la película, creando una curva de desarrollo que hace que la música avance en lugar de ser una decoración estática con un sonido impecable, eso sí.

El video donde abordé estos temas es este:

Si te interesa el desarrollo armónico y melódico, echa un vistazo a los cursos de música moderna.

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